México es un país de gran diversidad étnica y cultural. Como sociedad se adaptaron tradiciones indígenas que han identificado al país en el extranjero; sin embargo, esta misma diversidad ha generado un alto grado de racismo, principalmente contra las personas morenas, las pertenecientes a comunidades indígenas y afrodescendientes o afromexicanos.

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) determina que las personas afrodescendientes son descendientes de mujeres y hombres africanos llegados a la Nueva España como personas esclavizadas entre los siglos XVI y XIX”. La comunidad afrodescendiente, en su mayoría, se encuentra en tres estados: Guerrero, Oaxaca y Veracruz, puntos geográficos con salida a mar lo que permitió el desembarco de miles de africanos en el país. Gonzalo Aguirre Beltrán, uno de los primeros estudiosos de la etnohistoria en México pudo determinar que las personas esclavizadas provenían de Cabo Verde, Guinea, Angola e Islas Canarias, en su mayoría.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) los afromexicanos representan el 1.2% de la población, es decir, 1 de cada 100 habitantes es afrodescendiente. Si bien es una cifra relativamente baja para el país, toma mayor peso cuando se considera que todos estos mexicanos en conjunto poblarían Montevideo.

Pero ¿por qué es importante reconocer a la comunidad afrodescendiente? Por el hecho de que es un sector con un alto grado de discriminación, que tienden a ser extranjerizados y que constitucionalmente no son nombrados. El Artículo 2º de la Constitución Política Mexicana establece que: “La Nación tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas que son aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la colonización y que conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas.”.

Si bien, a nivel gubernamental se acepta la diversidad cultural del país, no se especifica nada sobre la población afromexicana, esto deja un vacío a nivel de gobernanza ya que podría verse afectado su acceso a programas sociales, apoyos para difusión de su cultura, entre otras políticas públicas.

Retomando información de la CONAPRED, solo los estados de Oaxaca y Guerrero han puesto los cimientos para su reconocimiento. En el Artículo 16º de la Constitución Política de Oaxaca se puede leer “a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, sus formas de organización social, política y de gobierno”. Mientras que la Constitución de Guerrero incluye una sección con 7 artículos sobre los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos.

En 2015, el INEGI realizó una encuesta intercensal para determinar un perfil sociodemográfico donde se incluyó a los mexicanos afrodescendientes o afromexicanos. La importancia de este hecho radica que, en mas de 400 años, un gobierno o entidad pública no había realizado ningún tipo de acción para determinar y aceptar de manera “oficial” a este sector de la población.

Durante el censo de este año, la encuesta incluye preguntas como: “autopercepción del encuestado/a acerca de su color de piel” y “En nuestro país viven personas de múltiples orígenes raciales. ¿Se considera usted una persona negra o mulata, indígena, mestiza, blanca, de otra raza (asiática, eurodescendiente)?”.

Aun existen ciertas dudas respecto la formulación de las preguntas, pero es aplaudible el reconocimiento, la inclusión y la apertura para conocer la pluralidad del país, además de visibilizar la deuda histórica para las personas afrodescendientes en México. Será interesante conocer los resultados, saber si es que se incrementarán las cifras de la población y considerar cómo es que afectará la pandemia mundial en el censo.

Activistas como Daniela López Carreto que alzan la voz, instituciones como Casa Coyolillo que difunde la cultura, encuentros de comunicadoras indígenas y afrodescendiente que abren espacios de difusión o movimientos como México Negro ayudan a entender la gran diversidad, los orígenes de las regiones y la amplia pluralidad de México, lo que fortalecerá la lucha contra el racismo. Su trabajo es un paso sólido para el reconocimiento de ese 1% de la población que había sido excluida durante tantos años y que representa alrededor de 1,400,000 de mexicanos y que podrían poblar toda la ciudad de Montevideo, Uruguay.

 

Fuente: Somos afromexicanos | @AJ+ Español