Música: el debate de la libertad, censura o normalización

Música contemporánea

En semanas pasadas, en México se destapó el caso de Johnny Escutia un reguetonero que vio desaparecer su música de YouTube y Spotify, porque usuarios de redes sociales denunciaron que sus canciones son completamente violentas, atentan contra la integridad de niñas y mujeres, hacen burla a casos de feminicidios y amenaza de manera directa a una YouTuber.

Contrario a lo que muchos pensarían, hubo gran cantidad de comentarios que cuestionaron el accionar de estas plataformas bajo el argumento de la censura, que afecta la libertad de expresión del reguetonero y que en todo caso es algo que “debería hacerse” con todos los músicos que hacen apología a la violencia.

La Ley Federal de Radio y Televisión de México en su Artículo 63 señala, a grandes rasgos, que quedan prohibidas las transmisiones que causen la corrupción del lenguaje y las contrarias a las buenas costumbres ya sea por expresiones maliciosas, palabras, imágenes procaces, frases y escenas de doble sentido, apología de la violencia o del crimen.  Sin embargo, subgéneros musicales como los narcocorridos son muy populares en la cultura.

En México específicamente en el estado de Sinaloa, la cultura del narco está tan normalizada, que en 2009 sale a la luz, como tal, el Movimiento Alterado, una corriente musical que rinde culto al estilo de vida y acciones que ejercen el crimen organizado.

Movimiento alterado

Uno de los “himnos” de este movimiento es “Sanguinario del M1” donde se puede escuchar frases como “bazuka en la nuca volando cabezas”, “para dar levantones somos los mejores”, “para hacer morir a los contras” o “trabajo sangriento para traumatizar” lo que deja ver claramente un contexto violento que se vive en el país.

Este movimiento, logró una visibilidad impactante y un gran número de seguidores quienes en lugar de “reaccionar en contra” ante la violencia que invaden sus canciones, se dedicaron a idolatrar a las bandas y solistas o en lugar de protestar ante sanguinarias letras, las cantan con un sentimiento que cantantes de otros géneros envidiarían.

Aquí comienza la disyuntiva, la música de narcocorridos se encuentran con miles de reproducciones en Spotify y millones en YouTube… Entonces ¿cuál es la diferencia entre letras como las de Johnny Escutia y del Movimiento Alterado? ¿Por qué la gente decidió unirse en contra de la “libre expresión” de Johnny Escutia cuando el Movimiento Alterado también hace apología a la violencia? La respuesta es el contexto que vivimos.

Las voces que se alzaron en contra de Johnny Escutia y sus canciones destacaban el hecho de que tenían toques claramente feminicidas, por su contenido tan explícito, y su apología de la violencia de género, en un país donde 10 mujeres mueren diariamente de acuerdo con información presentada por el Sistema Nacional de Seguridad Pública; además de burlarse de casos como el de Ingrid Escamilla, que indignaron al país.

 

Marcha violencia de género

Esto contrasta con el hecho de que en México, la cultura del narco está muy arraigada y los temas de la delincuencia organizada, los sicarios y la violencia del día a día se han normalizado hasta un punto en que pareciera que es un tipo de violencia aceptado, y presentado sin censura en los medios y expresiones artísticas, mientras que el otro tipo es condenado.

En lo personal no soy fan de la censura, pero puede ser un primer paso para visibilizar temas de violencia. En casos como el del reguetonero, la considero válida porque más que limitar la libertad de alguien a expresarse, es incentivar a un movimiento de masas. Mismo caso el de los narcocorridos, hoy más que nunca debemos comenzar a cuestionarlos, con alta apología a la violencia cuentan historias que quedará registrada en el imaginario cultural, para su entendimiento e idealmente, evitar seguir con estas acciones.

La cuestión que se queda en el aire es ¿en qué contexto debemos abogar por la libertad de expresión dentro la música y en cuál abogar por la censura?